Sueño del alma, Cumplido

Sinceramente no sé por donde empezar cuando se me vienen tantas imágenes a la mente. Si antes, cuando les contaba la crónica de cada momento vivido que nos permitía soñar con lo más lindo se hacía difícil, ahora les confieso que es mucho más complejo tratar de redactar esta historia.
Empecemos por el día miércoles 18, que fue el día en el cual habíamos acordado con el encargado de seguridad de Ricardo encontrarnos en la puerta donde el ingresa, a eso de las 7:30 de la tarde, para poder verlo y saludarlo. Como estaba pautado con mi amigo Pato, nos encontramos un rato antes haciéndole caso a tanta ansiedad. Detrás de las vallas que lo protegen cuando llega su camioneta, nosotros estábamos aguardando llenos de nervios y de incertidumbre. Cuando llegó la hora y previo a su llegada los custodios del lugar corrieron las barreras de hierro para dar paso a la camioneta del ídolo que se asomaba por la esquina. Ingresó a ese corralito y todos se bajaron, Ricardo saludó y nosotros luego de saludarlo no dejábamos de buscar al jefe de seguridad para que supiera que estábamos ahí y, de paso, para ver que sucedía. Desafortunadamente él nos estaba en el interior de la camioneta, pero nos fijamos ahí igualmente, pensando que estaría adentro o que alguien sabía que hacer con nosotros. Los minutos pasaban y nada sucedía, hasta que el lugar quedo desolado y fuimos hacia un costado, donde otro señor de seguridad nos dijo que el jefe no estaba, que se había ido a cubrir a Alejandro Sanz, quien también estaba en nuestro país. Imagínense que nuestros sueños se caían en picada, no había consuelo alguno. De ser invitados personalmente por Ricardo a quedarnos afuera con tantas ilusiones abandonadas.
Cuando buscábamos una respuesta en cualquier sitio, o entre nosotros, decidimos ir a hacer lo que siempre hacemos cuando no tenemos entrada para los show: ir a la puerta a escuchar al Ídolo. En ese trayecto, que no serán más de 30 metros, nos cruzamos con su chofer y otro señor, saludamos al chofer – que ya nos tiene registrados- y seguramente habrán visto nuestras caras de tristeza que el sujeto que lo acompañaba nos preguntó: “¿que pasó chicos?”, le explicamos que Marcos no estaba, que era la persona con quien habíamos acordado e instantáneamente ese hombre que resultó ser el asistente personal de Ricardo, nos dijo que "nos quedáramos tranquilos” que en ese momento no tenía boletos para el show, pero nos dio su nombre y su número de habitación, a parte de decirnos que lo llamemos que él sabía quienes éramos porque él había estado en la camioneta cuando Richar nos invitó.
Con Patín decidimos, ya un poco más tranquilos, quedarnos hasta media hora antes de que finalizara el recital con la idea de ir hasta el hotel a esperarlo. Y así fue, noche fría, llegamos y no había nadie, de pronto se ve llegar desde lejos la camioneta, y cuando nos ven la marcha disminuyó, saludamos a Ricardo y el nos ofreció su respuesta desde adentro y antes de bajar a la cochera del subsuelo frenó del todo bajaron la ventanilla del acompañante y nos dijo Jorge que esperemos que ya subían. Fue así que dejaron a Richar y a los pocos minutos se ve subir la camioneta, frenó nuevamente y la ventanilla se bajó del todo, quien estaba adentro era nuevamente el asistente, quien posee una amabilidad indescriptible, gigante, y nos dijo que lo llamemos y dejemos un número de celular para así comunicarse con nosotros y acordar todo.Nosotros nos tranquilizamos y le explicamos que más que ingresar al show queríamos darle un regalo personalmente y cruzar un par de palabras con Richar, y su respuesta fue siempre la misma " llámenme y dejen un celular, no hay problema".
Al día siguiente, jueves, Pato llamó y le dejó su número, de ahí en más era sólo cuestión de esperar ese bendito llamado que nos permitiera continuar soñando. Llegó el jueves y no se oía nada, el viernes tampoco surtió efecto y el sábado no era un día más, ese día teníamos entrada para ir a ver el show, hicimos la previa, nos preparamos para disfrutar y obviamente para correr. Cuando el espectáculo estaba por concluir decidimos salir e ir a la esquina donde empieza cada persecución, inconcientemente yo andaba de ojotas, pero no fue motivo para dejar de moverme. La camioneta emprendió el camino habitual de regreso y nosotros comenzamos a aumentar la velocidad, entre saludos y saludos de ambos lados del cristal, nuevamente el semáforo nos iluminó a favor y el rojo de su luz hizo que se detuviera, el tráfico nos favoreció también y en ese momento alcanzamos otra vez el vehículo, la ventanilla trasera del costado derecho no se bajó, solo se corrió hacía afuera y quien estaba ahí era Ricardo, diciéndonos : "mañana nos vemos eh..., mañana domingo si, ¿han hablado? , si le dijimos, le dejamos el celular a Jorge, y el nos respondió, "tantito lo tengo aquí a Jorgito, no se olviden mañana nos vemos" y yo le dije que teníamos un regalo, si podíamos dárselo personalmente, y el dijo "no hay problema" y me salió espontáneamente cuando dio paso a la luz verde el semáforo decirle, “que descanses maestro”.
Desde ahí regresamos súper recontra ilusionados con lo mejor, nos volvió el alma al cuerpo, todo se reconstruía, llegamos a las inmediaciones del Luna Park y charlando entre nosotros a los 20 minutos de ese hecho irrumpió la campanilla del celular de Pato, y cuando mi amigo dijo "hola Jorge” y su sonrisa se extendió de oreja a oreja todo se ponía aun mejor: El dialogo fue el siguiente: "Patricio ya tengo tus boletos, así que mañana estén media hora antes en la puerta del Luna, así de paso lo saludan y pueden dialogar con Ricardo” ... La pregunta de mi amigo se hizo presente con todo el asombro, "¿en serio podemos verlo?"… Y Jorge le contestó: "Sí, mañana estén ahí así concluimos este pendiente".
Bueno la noche se torno difícil para descansar de solo pensar que estábamos a horas de llegar a concretar nuestro sueño. Le ganamos de a ratos al deseo mezclado de ansiedad y de alguna manera dormimos. Nos levantamos a eso de las 2 de la tarde, compartimos juntos el tema Iluso a todo volumen y yo me fui a mi casa para preparar todo: cámara de foto, regalo y mi presencia.Con todo listo abordé el subte, llegué al Luna Park y me di al encuentro con Patín, su novia Anita y la madre de ella, también partícipes de ésto y compañeras de algunas corridas. Serían las 7 de la tarde cuando llegué y para distraer la espera tomamos unos mates: el show estaba pactado para las 8:30. La gente se hizo presente como pocas veces alrededor de las vallas y nosotros en un rincón contra la pared para estar lo más próximo a la puerta para que nos vean. Llegó la camioneta y Ricardo como siempre extendió su mano para la gente y nos vio, sus ojos se clavaron por segundos en nosotros. Ya con él adentro sus allegados comenzaron a ingresar cuando de pronto pasó Jorge y le pegamos el grito, “Jorge”, y con toda la calma y esa amabilidad que les hice referencia anteriormente, nos dijo "un minuto Patricio por favor". Resulta que estaban ingresando la ropa de Ricardo, entró el y a los 5 minutos salió para decirnos como si nada: "bueno ya tengo tus boletos adentro, ahora van a entrar así lo saludan y dialogan con Ricardo".
Luego de eso hubo un pequeño inconveniente debido a que él sabía que éramos 3 y no 4 -la madre de Anita no estaba en la lista digamos- y Jorge había conseguido permiso para tres. Los minutos que valían oro se nos iban en ese feo momento, y luego de sus entendibles explicaciones, nos dieron paso para ingresar, la mamá quedó afuera y se nos partía el alma verla llorar. Pero teníamos esperanza de que ingresara, ella solo quería saludarlo ni siquiera entrar al show, simplemente lo mismo que nosotros.
Ya adentro nosotros tres, nos habló Jorge junto a un chico de seguridad, quien nos cortó las entradas especiales. Nos dijo: "aguarden aquí unos minutos que ya los hago pasar así lo saludan". Luego, desapareció detrás de una puerta y quien se acercó al minuto fue una señora que nos preguntó primero "¿ustedes son los maratonistas no?", Jajaj “sí” dijimos y le agradecimos pero luego regresó y lo que nos preguntó fue "¿de quién es la madre?, ¿me indican quién es? Así la hacemos entrar…"
Y así mientras los cuatro estábamos adentro aguardando a ser llamados, quien se hizo presente fue Jorge desde una puerta y nos llamó, encabezamos la marcha Pato y yo y al llegar a esa puerta doblamos y quien estaba ahí era Ricardo, quien al vernos largo esa sonrisa única y especial, nos dio un beso acompañado de un cálido abrazo y comenzamos a intercambiar palabras de agradecimiento, entre tanta pérdida de conocimiento de espacio y lugar que sufrí. Porque la verdad se me esfumaron tantas cosas para decirle, eso si le dije que me resultaba increíble estar ahí a su lado mirándolo a los ojos, Pato le dijo que había demostrado mucha grandeza con nosotros y que lo admirábamos por cómo es como ser humano más que nada. El nos ofrecía sus gracias y una sonrisa natural sin compromiso. Hubo un pequeño diálogo sobre el tema de nuestras corridas, que fue muy gracioso, porque él hizo referencia a eso y le dijimos que “es necesario, es necesario” (Próximamente video), pero por el hecho de que nosotros nos sentíamos satisfechos haciendo eso y nos encantaba recibir sus manotazos desde adentro de la camioneta. Seguido a esto, Richar observó los pies de Patito, quien andaba con “hawaianas” y soltó una frase que quedará siempre en nuestros oídos. “Está complicaoo”, tiró con una sonrisa de oreja a oreja. Ahí, mi amigo le preguntó si le molestaba que hicieron eso, y nos dijo que “no”, que eran demostraciones que le gustaban. Entonces al unísono con Pato nos salió “entonces te vamos a seguir corriendo” y su sonrisa se notó muchísimo más en ese momento.
Después vino el momento de la foto y a continuación le hicimos entrega de nuestro regalo, una camiseta de Argentina en la cual hicimos estampar su nombre y el número 30 y abajo Luna Park. Nos dijo que bonita gracias, y le explicamos el por que del 30 cuando él hizo 34 recitales, y se debió a que nosotros la teníamos una semana después de su llegada a nuestro país, y le dijimos también que nos gustaría que la usara en unos de sus show…y nos contestó que “sí”.
Por último antes de retirarnos le dimos el escrito que habíamos hecho con el corazón, juntó ambas cosas, camiseta y carta, y las guardó en su camarín, salió, nos saludo, y nos preguntó donde estaríamos en el show. La verdad no sabíamos dónde, pero a su vez le dijimos que teníamos un cartel y que nos encantaría que lo leyera, y simplemente nos dijo que nos buscaría. "Yo los busco" fue lo que emitió, nos dio otro beso y dijo “que disfruten el show".
Salieron primero Anita y su madre y con Pato nos quedamos en la puerta para saludar a Jorge, quien hizo mucho para que se dé todo esto, le dimos la mano, le agradecimos y ya ahí nos encaminamos para sentarnos a disfrutar.Nos llevó Marcos de seguridad, mientras nos decía “que buena ubicación les dio” -nosotros no sabíamos dónde era eso, imaginábamos algo simple- y al entrar al recinto de las butacas, nos mandó con un acomodador y le preguntamos donde nos tocaba sentarnos y nos guió yendo hacia el escenario. Cuando de pronto señaló al medio donde habían tres butacas solas en la fila 2, enfrente del micrófono, lo más impresionante fue ver esos espacios vacíos cuando el Luna estaba lleno esperando que diera comienzo al show.
Tomamos nuestros lugares y nos abrazamos entre los tres, emocionados de lo que vivimos con él, sumado a que estábamos ahí enfrente para verlo hacer lo que mejor hace. De pronto se apagaron las luces como siempre sucede y comienza a rodar en las pantallas la presentación tan atrapante acompañada de una bella melodía instrumental, luego ahí si apareció Iluso y era seña que todo comenzaba para dar lugar a su voz cuando concluye el tema y lo remata con “iiiiiluuuusoooooooo....”. Para bien o para mal es lo primera canción con la cual nos deleita mientras hace su ingreso en esa cinta privilegiada que siente sus pasos poco a poco.
Muy eufóricos y extremadamente emocionados cada segundo fuimos disfrutando todo y más que nada sus sonrisas cada vez que nos miraba y se reía de manera cómplice, sabiendo que estamos ahí porque él así lo decidió. Con Patito sabemos el orden de las canciones a rajatabla, por eso decidimos en un tema, mientras los instrumento siguen sonando y él ya no canta, desplegar nuestro cartel, el mismo que decía lo siguiente: "QUE IRONICO ES A VECES EL CIELO QUE SIEMPRE NOS REGALA UNA LUNA Y UN SIN FIN DE ESTRELLAS, PERO ESTE MES HABRA 34 LUNAS Y UNA SOLA ESTRELLA LLAMADA RICARDO ARJONA" TUS AMIGOS DE SIEMPRE, NACHO PATO Y ANITA.
Cuando se dio cuenta mientras las luces del Luna estaban todas encendidas se colocó enfrente nuestro y tomó posición como cuando los actores saludan a su público, comenzó a leer, sus ojos seguían cada línea escrita y de pronto en esa misma pose nos regaló su cara de asombro y nos dijo tres veces en tono bajito “gracias” -cualquiera leyéndole sus labios entendería que eran 3 "gracias, gracias, gracias"- tocándose con su mano derecha el corazón, gesto que nunca podré olvidar en mi vida. Pero eso no fue todo, luego para todos dijo: "Voy a contarles una anécdota, resulta que aquí abajo -mientras su mano nos señalaba y nosotros nos poníamos de pie- hay tres AMIGOS que desde el primer día que hemos llegado me han estado corriendo por todos lados y cada noche de Luna Park, por eso los hemos invitado al show, ellos me han regalado una camiseta muy bonita.... y los más hermoso de ésto es que me han dicho que me seguirán corriendo", nos miró y se rió. Dándole así lugar al aplauso de toda la gente que estaba ahí sentada y nosotros de pie....
Sencillamente maravilloso ese momento, él nos regaló 3 minutos en medio del show para citar nuestra relación y lo que más me conmueve es que nos denominó “amigos”. A partir de eso, sumado a lo vivido en su camarín, notablemente nuestras vidas cambiaron para siempre. De ser uno más a ser sus amigos, ¿Qué más podemos pedir? Continuamos de igual manera o mejor viendo todo, cantando cada canción, hasta que llegó el momento de Mujeres, con el cual cierra sus espectáculos. En medio del tema habíamos acordado salir para que nos faltara la corrida de siempre junto a él, agarramos todo, camaritas de fotos en la mochila, cartel, mochila en hombro y salí de la fila primero para el pasillo, donde levanté la cartulina enrollada de color amarillo para hacerle señas a Ricardo que nos íbamos, pero cuando me vio agregué el gesto como si estaba corriendo, para que él largara su carcajada y me señalara.
Y les digo la verdad también sentí nervios por pensar en no llegar a hasta el lugar para poder correrlo a tiempo, ¿Qué raro no? habíamos vivido tantas cosas hermosas hacía un rato nomás y sentir nervios por eso, es que como le dijimos a él antes del show, para nosotros es necesario correrlo. Finalmente dimos la vuelta a la manzana, nos paramos en la esquina de siempre y el ídolo con la camioneta en marcha se subió, salió y comenzamos otra vez a correrlo a la par. Saludos miles, agradecimientos muchos más y en respuesta la bocina de la camioneta sus señas y sus golpes en la ventanilla.
¿Qué más se puede soñar luego de esto? Si finalmente conseguimos mucho más de lo que imaginamos tener. Un abrazo, un beso, un gracias, una sonrisa, la invitación y el tiempo dedicado a nosotros. Todo eso regalado por nuestro ídolo a cambio de que supiera que estamos y estaremos siempre ahí, sus amigos Nacho Pato y Anita.
GRACIAS RICARDO!!! POR TODA ESTA ATMOSFERA QUE NOS REGALASTE, LA MISMA QUE SIN DARTE CUENTA ESCRIBIO TU MEJOR CANCION, ESA QUE SUENA A LATIDOS FUERTES, SE EXPRESA CON SONRISA Y SE LLAMA ADMIRACION.

