jueves, noviembre 16, 2006

Gracias por tanto, perdón por tan poco.


Ricardo, gracias, porque con tus letras y tus canciones tengo todo aquello que necesito para afrontar cada día, cada estado de ánimo. Ya sea para cuando estoy feliz, tengo la melodía que me incentiva a seguir moviendo mis sentidos al compás de la alegría, sonriendo y agregándole chispa a ese fuego de que produce tan lindo bienestar interior. Pero a su vez también cuento con ese antídoto que me resguarda de todo aquello que me hace entristecer el corazón. Digamos que a muchos, quizás, les afecta aún más escuchar ciertas letras cuando andan peleados con el amor, pero en mi caso no pasa eso, sino que se albergar el desconsuelo, el desamor, la nostalgia la soledad y esos sentimientos grises , en cada espacio de tu música.
Me alegra tanto oírte, me transforma de tal manera que los dilemas que surgen a diario se convierten en pasado, aunque sigan vigentes cada día. Sos el olvido de todo y de nada, el recuerdo y el futuro, el amanecer y el ocaso de siempre. Gracias por emanar tanta belleza en palabras, nadie mejor que vos para describir el amor y tantos temas más, con sutil´za sin lastimar a nadie y pòr sobre todo volviendo lógico lo ilógico para que cada uno que te escucha termine de entender parte de lo que le pasa en su vida.
Amigo como nos llamaste aquel día que nos vimos en tu camarín, desde aquí, te dejo un estrecho de manos como el que nos diste el 10 de octubre, y un abrazo idéntico al del 22 de octubre previo a tu show, se te quiere enormemente de corazón.